
Cuando tienes hijos te quedas un poco al margen del mundo. Más cuando eres el único de tus amigos que los tiene. No es que estés solo, es que pasas a un segundo plano y tienes que intentar programar al máximo cualquier actividad fuera de casa que no sea familiar.
Ahora con dos hijos, con turnos de trabajo en diferentes tramos del día, se hace casi imposible el poder pasar unos minutos de pareja, una charla, compartir una serie o una peli o simplemente sentarnos en el sofá un ratito a querernos un poco. La Mamá Moderna y un servidor somos como el charcutero que le ves a menudo y...