
No me reconozco. Quizá llevado por el estrés laboral, por el cúmulo de los quehaceres diarios y vaya usted a saber llegaba el finde y estaba alicaído, sin ganas de hacer nada, sentarme en el sofá o dar un paseo sin otra intención más que la de tomar el aire. Con lo que yo era, que siempre me miraban raro...
Este finde se daba esa situación, el Pequeño Cavernícola, montado en su nuevo y flamante coche rojo, conducía por una plaza amplia, llegado el momento nos quedamos parados en un sitio céntrico, desde donde contemplábamos, sonreíamos y comentábamos: "cómo controla, le ha cogido...