
Ahora que el Pequeño Cavernícola habla mucho más, vamos que a veces no para, suelta muchas perlas por esa boquita y, casualmente, recordé que yo tenía una sección dedicada a estos momentos graciosos que merecen permanecer en el recuerdo pero que como es tan difícil lo mejor es dejarlos escritos.
El coche roto
Una tarde íbamos caminando por la calle, jugando subiéndonos por aquí, mojándonos con el agua de una fuente, buscando cigüeñas... Cuando de repente algo llama poderosamente la atención de mi hijo ¿Qué sería?
Me giro a mirar y veo un descapotable en el semáforo,...