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| Hasta se visten de Disney a la par... |
Hola pequeño, hoy te escribo esta carta para contarte el cambio que estás experimentando. Hijo tienes "mamitis". No sé si esto es bueno, es malo o ni lo uno ni lo otro, pero el caso es que solo quieres estar con mamá y para mí está siendo un cambio duro.
Mamá dice que me envidia porque al no dejarla ni un segundo no tiene tiempo ni de ir al baño tranquila y ya no te digo nada cuando tiene que hacer algo como la comida por ejemplo, que te pasas todo el rato bajándole los pantalones. Ella no me comprende porque ella, aunque le sobre, tiene tu afecto, tu tiempo, tus sonrisas. Yo en cambio lo echo de menos y mucho, y eso es mucho peor, el no tenerlo, como dicen últimamente con el trabajo "mejor que sobre que no que falte".
Echo de menos una sonrisa cuando llegó a casa de trabajar, echo de menos poder abrazarte, echo de menos jugar contigo, bueno al menos lo echo de menos cuando está mamá cerca, echo de menos poder compartir los momentos juntos los 3. Además tiene un agravante y es que no me dejas que ayude a mamá en algunas cosas, o a que simplemente pueda ella descansar un poco. Por ejemplo si te despiertas una noche no me dejas que te tranquilice, me empujas la cara, me pegas, lloras más, hasta que llega mana o se te pasa la rabieta posterior al sobresalto al cabo de un buen rato.
Seguro que es una etapa o una fase pero yo no puedo evitar sentir miedo. Miedo de que se alargue mucho, miedo de que se te haya quedado grabado a fuego algún tipo de rechazo e incluso me da miedo decirte las cosas que no se pueden hacer. Miedo de haber hecho alguna cosa que te haya marcado negativamente.
Bueno, como ya sabes, papá afronta todo con positivismo y lucho contra esos miedos. Y sobretodo disfruto de los ratos que me dejas, nuestros paseos por la tarde, el momento baño, etc... Intento hacerme a la idea de que pronto pasará, me sigo ilusionando con que me vas a sonreír cuando llego a casa aunque algún día entre resignado. Y es que tengo muchos planes para compartir juntos, pero no quiero ser yo el que te lleve a hacer tal cosa o la otra, quiero que vengas tú conmigo, o con nosotros si mamá se apunta, a hacerlas juntos. Todo esto no hará más que hacer que en el futuro lo disfrute mucho más, porque ya se sabe que cuando uno desea algo con fuerza cuando por fin lo consigue se saborea mucho más y sabe mejor.
No obstante papá te quiere un montón, como el primer día o más, exactamente igual que mamá, aunque ya lo sabes porque te lo digo cada noche cuando te acuesto. Seguiré esperando tus sonrisas de vuelta.








