miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cosas de la edad.


 El otro día estaba viendo una de mis series cuando de repente empiezan a reventar cráneos y a haber violencia bastante explícita y de repente me fijé en el cartelito de la edad que ponen al lado del logotipo de la cadena, mi sorpresa fue ver un 16. Y digo sorpresa porque otra de las series que sigo su calificación de edad es 18 ¿la diferencia? Tetas y penes. Sí, hablamos de The Walking Dead y Juego de tronos, pero esto es lo de menos.

 El caso es que he intentado encontrar los criterios para calificar según que cosa y los criterios no los he encontrado, sí otras cosas (hasta como hacerme calificador de películas) pero los criterios no. Así que mi único baremo es el que yo distingo entre estas dos series: el sexo.



 Y he aquí mi duda ante dicha situación ¿es peor para un chaval de 16 años ver unas tetas que ver sangre y violencia a saco? Para mi, no. Y menos hoy en día que crecen a un ritmo que nada tiene que ver con el nuestro, pero yo cuando era un chaval con 16-17 años pocas cosas respecto al sexo podrían enseñarme ya que no hubiera visto o vivido, en cambio en materia de violencia tenía mucho que aprender...

 Recuerdo que hace un par de meses nos encontrábamos charlando sobre algo parecido en un chat de series en el que participo y había un par de padres que argumentaban que preferían ver como se reventaban cabezas y mataban gente con sus chavales adolescentes que una escena de sexo porque les daba palo ver esas escenas con sus hijos. No pregunté más, no se si el palo es porque se excitaban, por si se excitaban sus hijos o que se yo, aún no he llegado a esta etapa.

 Remontándome en el tiempo a esas edades recuerdo que cuando salía alguna escena más subida de tono de lo normal en alguna película (o programas que por aquel entonces era muy habitual enseñar chicha) y estaba con mi madre el que se ruborizaba era yo, pero mi madre actuaba con total normalidad, nunca cambiaba de canal o nos lo censuraba. Supongo que incluso si le hubiera preguntado algo me lo hubiera respondido con esa misma naturalidad, y que es lo que tiene que ser, que para eso estamos.

 No quiero justificar que el bullying, acoso y demás sucesos se deban a esto porque no, no debería tener nada que ver, pero al menos intentar cambiar esa mentalidad y esa doble moral debería ser algo a tener en cuenta, las relaciones humanas son lo que son y hay que normalizarlas, hay que enseñar a respetar y la violencia nunca es un camino a seguir.
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martes, 29 de noviembre de 2016

Reseñando. 10 ovejitas.


 Estos días hemos estado leyendo este genial libro ilustrado de Boolino en el que nos enseñan los primeros números y también un montón de colores. Antes de entrar en materia he de decir que la autora del libro es Franziska Gehm y la ilustradora Marina Rachner (estas cosas a veces pasan desapercibidas y como mínimo nombrarles por el currazo que se pegan), pertenece a la colección Bebeteca y a la editorial Uranito. La edad recomendada en esta ocasión es de 2 años en adelante así que esta vez estamos en la edad recomendada ^-^.

 Como es costumbre lo primero en lo que uno se fija, a parte de la portada que ya es llamativa con sus ovejas de colores, es en el grueso de las hojas, muy gruesas, de cartón y a todo color, en total 22 páginas. Se componen de una gran ilustración acompañadas de un pequeño texto que tiene la peculiaridad de que está rimado todo. Además en el borde derecho de la ilustración (que ocupa dos páginas) nos sale el número de ovejas que salen en dicha ilustración y las ovejas amontonadas una encima de otra, de forma muy graciosa.

Una foto publicada por CHeMiCaL (@chemicalcavernicola) el


 En cuanto al cuento empieza la historia con una oveja amarilla que se mete en un charco y en la siguiente página se le junta otra oveja, en este caso roja, y así hasta llegar a las 10 ovejitas. Todo esto leído con sus rimas y con sus dibujos es divertido para el peque (sobretodo si haces alguna entonación con las rimas) porque además del texto os podéis recrear en el amplio dibujo en señalar las ovejas, los colores y además otras cosas que salen por el paisaje y las acciones que están haciendo.

 Lo que más le gusta al Pequeño Cavernícola es el lateral donde salen las ovejas y el número, le encanta pasar las páginas y señalar el número grande que sale, además ya hemos aprendido el dos, el tres y el cuatro. A mi me gusta, a parte del grosor, el ir señalando los colores, preguntándole donde está la oveja roja y luego ir diciendo que están haciendo. En definitiva es un libro con el que se pueden enseñar muchas cosas a parte de contar y que, en casa, de momento está siendo un exitazo.

 Puedes encontrar más información sobre el libro 10 ovejitas aquí.
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viernes, 25 de noviembre de 2016

Viernes dando la nota. Aquel 1995.



 Han pasado unos cuantos VDLNs desde mi último viaje en el tiempo a mis recuerdos musicales. En esta ocasión viajo 21 años atrás (que se dice pronto) y además voy a rescatar dos recuerdos que me traen a dos amigos, en concreto estos recuerdos van relacionados con unos anuncios de televisión y su música.

 El primero que rescato es de un anuncio de Levi's, presentando el modelo 501 aparecía una chica del espacio, unos chavales que la miraban asombrados y más gente... La canción que acompañaba al anuncio era Spaceman de Babylon zoo, no se si te acuerdas o te marcó el anuncio o la música pero recuerdo que mi amigo se grabó una cinta de 60 con la canción en bucle y se pasaba los días escucha tras escucha, al final le cambiamos el nombre y acabábamos llamándola Spacegut por la penosa pronunciación de nuestro amigo Igor. Es uno de esos amigos que de vez en cuando sigo viendo y recuerdas aquellos momentos que vivimos juntos.

Anuncio Levi's 501 - Spaceman (1995).



 Ahora, siguiendo en 1995, me voy al Zoo de Madrid, una excursión que hicimos allá por 6º (o 7º lo que tocara) de EGB, allí estaba yo con mi buen amigo Jorge y nos disponíamos a comer el bocadillo del almuerzo cuando saqué mi flamante (y congelada) Cherry Coke, mi amigo abrió los ojos y me ofreció su imperio por un caballo, así que le acabé cediendo mi Cherry Coke a cambio de algo (no recuerdo que sería). El caso es que, como he mencionado, estaba congelada y al abrirla se quedó con la anilla en la mano y tuvo que darle con un pico de mármol sobresaliente de una jaula y debido a la agitación salió disparada buena parte de la Cherry yendo a parar al recinto de la pobre hiena que daba vueltas por debajo. En definitiva, nos echamos unas risas (yo más que él para que negarlo) y es otro amigo que he visto hace poco y que parece que no pasa el tiempo cuando nos hemos encontrado. Por cierto hace poco me tomé una Cherry Coke :p

Anuncio Cherry Coke (1995).


Feliz VDLN, feliz finde y feliz semana, pasarlo guay, a bailar y ¡si es con los peques mucho mejor!


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miércoles, 23 de noviembre de 2016

No lo entiendo.



 Si hay una hora temida en casa esa es la hora de la comida. Cuando se acerca ese momento no sabes si hoy toca la papeleta de felicidad o la de adversidad, puede ir todo rodado y no durar más de 15 minutos o puede ser todo un reto de una hora en el que acabas desesperado y con ganas de llorar. Da igual que haya hambre, da igual que no haya desayunado, incluso da igual que no haya desayunado, apenas comido, apenas merendado que si no le quiere no va a cenar aunque tenga hambre.

 Es una cosa que no entiendo, por qué aún teniendo hambre se niega a comer. Y sé que tiene hambre porque él pide de comer, y cuando pide de comer le pongo la comida y entonces no quiere, pero ni en ese momento ni pasado un rato ni nada, que ya no quiere nada, es como si fuera una aversión al ver la comida. Y puedes pensar que es porque la comida no le gusta o algo así... no, nada, lo que le gusta hoy y sabes que no va a fallar a los dos días no le gusta y así. Si por el fuera agua y aire.

 Luego llegas a la pediatra y te dice que tiene que comer, que además tiene que comer variado, que tome leche o lácteos, fruta, verdura... pues ya me dirás amiga mía, que si hay otra máxima es la de no obligarle a comer. Y entre unas cosas y otras yo me voy desesperando y la mamá moderna tres cuartas de lo mismo, luego empezamos que si ha perdido peso, que está muy por debajo, que tal y que cual y la pescadilla que se muerde la cola... Si alguien sabe el truco, tiene la varita mágica que me ayude o sabe donde conseguirla que me deje un comentario, ya he probado con varias cosas y me he leído algún libro incluso pero nada.

 Hay días que lo llevo mejor, con mucha paciencia, filosofía y otros, como hoy, que me pongo nervioso y acabo con ganas de llorar por hacer algo que sé que estaba mal hecho. En los días buenos le ofrezco saltarse el primer plato (cuando lo hay) y poner el segundo y si no lo hay darle el postre, a veces incluso puedo preparar otra cosa rápido, pero en los días malos como hoy, se acuesta la siesta con lo poco que ha querido comer. Y me enfado, y sigo enfadado y triste y es que yo... no lo entiendo.

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lunes, 21 de noviembre de 2016

Pequeños gestos para crear hábitos.


 El otro día te hablé sobre las rutinas del sueño que habíamos instaurado para la hora de la siesta o de dormir por la noche. Todo empezó con pequeños gestos como el de el baño relajante o el de la canción de camino a la cama. Haciendo pequeño gestitos todos los días se consigue (o se puede conseguir) crear una rutina que se acaba convirtiendo en hábito. Hoy quiero hablar de algunos gestos que hemos convertido en rutinas o al menos lo hemos intentado.

 Lavarse los dientes.

 Este lo empecé a hacer yo espontáneamente un día que fui a lavarme los dientes y el peque se vino conmigo, me pidió su cepillo y le ayudé con el lavado. Al principio me lavaba los dientes delante de él para que me pidiera su cepillo, le estuve ayudando unos días y luego le fui dejando que lo hiciera él solo. Al final fue un fracaso y no hemos creado el hábito, se lo acabó tomando como una chuche, quiere que le echemos la pasta de dientes, juega con ella y se la come... Yo le doy un poco en los dientes con el cepillo pero de momento se mosquea. Tendremos que insistir de nuevo pronto.

 Lavar manos y cara.

 Este hábito lo está creando la Mamá Moderna, antes de comer o cenar o al llegar de la calle, vamos al servicio se sube en el alzador y se lava las manos y cara, ya lo hace él solo prácticamente (excepto echarse el jabón) y luego nos da las manos tan contento para que se las olamos y le digamos lo bien que huelen :) De momento conseguido.

 Colonia.

 Ha sido propiciado por su entrada en la casa de niños ya que antes de la hora de salir se lavan las manos, la cara y les echan colonia para que sepan que ya se van a la calle y que las mamás y los papás (o abuelos/abuelas/familiares/loquesea...) les olisqueemos nada más salir. Así que en casa por la mañana antes de ir a clase también le echamos colonia y, además, nos pide el peine y se peina, y ya de paso peina a mamá, a mi y al gato si pasa por allí XD.

 Comidas.

 De un tiempo a esta parte cada vez que quiere comer, ya sea una de las comidas del día o algo entre horas (como un chusco de pan), nos pide que le sentemos en la trona, esto ha sido espontáneo aunque es cierto que siempre ha comido ahí sus comidas, no así entre horas que comía donde le pillaba.
 Dentro de esta categoría el uso de cubiertos hemos tenido varios intentos. Con el tenedor hemos tenido éxito aunque a veces se queda tan empanado comiendo que le tenemos que pinchar nosotros la comida porque si no nos dan las mil. Con la cuchara cositas algo sólidas las lleva ahí ahí, aunque por lo general aún no lo maneja bien. Y el vaso, resulta que en la casa de niños sí que bebe del vaso pero en casa no... tendremos que ponérselo más a menudo...

 Despedidas.

 Al hilo de lo de la colonia y el peine, cuando se va se está acostumbrado a decirme adiós (ahora que estoy de baja y los días que me quedo en casa claro, cuando ya curre no habrá nadie de quien despedirse...), así que viene tan contento me da un beso, le dice a la Mamá Moderna que me de un beso y me dice adiós con la mano y se va tan contento. Esto por las mañanas, el resto del día pues a veces dice adiós y otras no, esto no lo forzamos, nosotros lo hacemos, le decimos que lo haga pero ya si lo hace o no es cosa suya, al menos de momento.
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viernes, 18 de noviembre de 2016

Viernes dando la nota. Titanes.


 Hoy toca volver a mis BSOs, aunque hoy me pongo un poco más friki que las anteriores, en concreto me pongo el cosplay otaku para este pedazo de opening y la pedazo de canción que desde el primer día me fascinó, tanto que he tenido que meterla en el iPod del curro (que es un iPod conectado a un altavoz por bluetooth donde hay mucha variedad y que escuchamos todos, eso sí, está gestionado por mi) para motivación general. No es la primera de JRock u openings de animes que hay, así que el japonés no sorprende tanto ya.

 Bueno sin más dilación dejo unos datos del anime que no es otro que Ataque a los titanes (Shingeki no Kyojin ), un anime que bien podría haber sido creado por el mismísimo George RR Martin porque ahí casca todo dios, pero no, su director es Tetsurō Araki (aunque el creador del manga es Hajime Isayama). La primera temporada (2013) consta de 25 capítulos y hasta la fecha no hay más (parece que pronto llegará la segunda temporada), aunque sí que hay varios OVAs, 2 películas de actores reales, videojuegos y hasta una serie alternativa a modo de parodia.

Attack on titan - Opening 1


Linked horizon - Shingeki no Kyojin (live)


Feliz VDLN y feliz finde, por mi parte te recomiendo este anime (aunque no lo veas con peques que es violento), pero de momento te animo a que bailes y... ¡si es con los peques mucho mejor!


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miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reseñando. Las orejas traviesas.


 Una mañana, Osito se despierta sin sus orejas: ¡se han escapado! Pero su madre se cree que es una broma y Osito debe solucionar él solo el problema. Así comienza la historia de Pipo y Las orejas traviesas, libro de Literatura SM perteneciente a la colección Cuentos de ahora. Escrito por Elvira Menéndez y dibujado por Erica Salcedo es una pequeña delicia que ya hemos disfrutado en varias ocasiones.

 Es un libro para una edad algo más mayor (se recomienda de 3 años en adelante) pero ya sabes que un libro se puede disfrutar de muchas formas a parte de con la historia original y gracias a sus dibujos en este vamos descubriendo y buscando cosas en ellos.

 Este ya libro tiene las páginas más finas que los anteriores con lo que hay que tener cuidado, pero ya le vamos enseñando a cuidarlo porque si un libro se rompe se le hace pupa y eso no nos gusta, hay que darle mimos. Las portadas son duras y gruesas, a prueba de golpes.

 Ya en la historia vemos como el pobre Pipo está preocupado porque no tiene orejas pero su madre no le cree y se las tiene que arreglar él solo para encontrarlas, y una vez hecho se las tiene que arreglar para volvérselas a poner y que no se escapen de nuevo (que son muy traviesas). La madre se preocupa cree en todo momento que es una broma y está más preocupada de que Pipo desayune, que se duche, que llegue a clase a tiempo... pero claro, ¡las orejas hacen travesuras cuando ella no mira!

 Creo que este libro nos enseña más a nosotros que a ellos mismos, nos hace trasladarnos a su mundo y sus preocupaciones que, aunque nos puedan parecer tonterías, para ellos son graves. Si algo falta ya aparecerá o quizá sea una broma o lo mismo no es para tanto, lo realmente importante es llegar a clase, lavarse, desayunar... nuestras prisas cotidianas y la necesidad que tenemos de que los niños vivan a nuestros ritmos.

 Sin duda un interesante libro, puede que la historia a priori no sea tan interesante para los peques pero depende de como la leas (entonaciones, voces de los personajes y demás...) puede ser divertida, además ellos se pueden ver reflejados bastante bien (supongo que de más mayor que ahora es imposible). Además siendo un animal el protagonista es más visual y... ¡Las orejas molan un montón!

Puedes comprar Las orejas traviesas de Literatura SM aquí.

Las orejas ¿A que molan?

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