
Hola hijo, hace tiempo que no te escribo ninguna carta más allá de las cartas mensuales. El caso es que en estos días te observo y veo como vas creciendo, como aprendes cosas a un ritmo de vértigo y pienso que te vas haciendo mayor y me pongo triste, quizá sea el tiempo que está así, regulero, y eso influye. Hoy por ejemplo hemos estado pintando y ¡casi no te sales del dibujo cuando coloreas! Pero... pero... si hace nada solo hacías borrones, unos borrones preciosos que fui colgando por toda la cocina, eso sí. Increíble.
Así que, aunque crezcas a este ritmo, me da por pensar y...