
Hace unos días estábamos en una terraza con unos amigos tomando unas tapas, nosotros estábamos con el peque y somos los únicos amigos con un hijo. Estuvimos bebiendo, comiendo y charlando, lo típico vaya, el peque pasaba por las piernas y brazos de la Mamá Moderna a alguna amiga, jugando con cosillas y picoteando, pero tras un rato el Pequeño Cavernícola se aburrió y decidió que era el momento de echar a correr y a jugar, como cualquier niño. "Déjale ahí que está a la vista" decían unos, "le tienes controlado" decían otros, pero nada, que por más que lo intenté no me sale.
Y es...