
Ay, las etiquetas, que malas son y que daño hacen y que poca cuenta nos damos de ello. Aún recuerdo que cuando era pequeño (desde que uno empieza a recordar) ya me decían que tenía cara de pillo y que era malo o iba a serlo. Según iba creciendo y lo van diciendo más, aunque no me lo dijeran a mí directamente, sino comentando entre mayores (que los peques no son tontos y lo escuchan todo) pues yo me lo iba creyendo y supongo que algo me influenciaba, era como si hiciera algo de "niño bueno" fuera a defraudar a mi gente y eso no podía ser. Así que, claro, ante tanta expectativa sobre lo...